
La fría capital se vuelve "cálida" en Navidad, con sus luces de colores centelleando por toda la ciudad, y cautivando la mirada del visitante, se respira un ambiente de fiesta, de paz y de alegría.
La gente camina a toda prisa pordoquier, cada uno llevando en su pensamiento el regalito con el que ha de llegar a casa. Y los tumultos de gente no son insoportables, ni la lluvia ni el frío. Y las luces de colores con mil formas adornan las calles que no pueden pasar inadvertidas, evocando pensamientos de navidades pasadas.
La gente camina a toda prisa pordoquier, cada uno llevando en su pensamiento el regalito con el que ha de llegar a casa. Y los tumultos de gente no son insoportables, ni la lluvia ni el frío. Y las luces de colores con mil formas adornan las calles que no pueden pasar inadvertidas, evocando pensamientos de navidades pasadas.